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Un futuro es un contrato por el que se acuerda el intercambio de una cantidad concreta de activo subyacente (valores, índices, productos agrícolas, materias primas…) en una fecha futura predeterminada, a un precio convenido de antemano.

Se denomina "posición larga" a la que adopta el comprador de futuros: al vencimiento del contrato tendría derecho a percibir el activo subyacente (si se liquidara por entrega física). Sin embargo, puede que el comprador prefiera cerrar su posición en el mercado antes del vencimiento realizando la operación contraria, es decir, vendiendo futuros.

La "posición corta" es la del vendedor de futuros, que se compromete a entregar el subyacente al vencimiento (si se liquidara por entrega física), a cambio del precio establecido en el contrato. Igualmente puede deshacerse tal posición comprando antes del vencimiento.

En los contratos de futuros negociados en MEFF existe una liquidación diaria de pérdidas y ganancias, esto es, MEFF calcula los beneficios o pérdidas para la posición del cliente, resultado de comparar el precio fijado en el contrato (denominado precio de ejercicio), con el precio de mercado del subyacente del contrato, y abona o carga en la cuenta del cliente.